No es broma: una comunicación bien pensada y diseño inteligente aplicados a tu marca, servicio o producto van a mejorar tus ventas.

¿Y qué son una comunicación bien pensada y el diseño inteligente? Son tus aliados comerciales: una batería de mensajes, imágenes y piezas promocionales que están estratégicamente creados para captar la atención; y que están vehiculizados a través de los medios que efectivamente los van a hacer llegar a tus clientes.

Cuántas veces el dueño de un negocio que recién comienza o que quiere lanzar una oferta en especial se tira de cabeza en imprimir miles de folletos y después se queja de no obtener resultados. Tal vez vos tenés un negocio y te sentís identificado.

O vos como cliente pensá: cuando fue la última vez que un anuncio – impreso o digital – te incentivó a comprar algo. Si pudieras intentar recordar qué tenía ese anuncio que llamó tu atención ¿lo recordarías?.

Lo inteligente de un diseño o un mensaje es pensar muy bien qué queremos vender, qué queremos decir, a quién le estamos hablando y a través de qué medios llegamos a esas personas. Por ejemplo: cuántos locales de indumentaria femenina juvenil hay que logran vender las prendas solamente subiendo fotos al Instagram de cómo lucen puestas.

Porque saben que su público vive en esa red social. ¿Inversión? ¡Solamente tiempo! Y un poco de creatividad para que las fotos sean de calidad y tu imagen de marca no se desluzca.

Y a veces hay que dejar también los egos de lado. ¿Por qué digo ésto? Suponé que tenés un producto en tu local con una muy buena oferta, y tu marca todavía no es tan conocida como quisieras en tu comunidad: ¿vas a invertir un dineral en folletos donde tu logo se vea grande como una casa o vas a darle protagonismo a la oferta? Estarás de acuerdo conmigo en que la prioridad es la oferta; porque tu público primero se va enganchar con el buen precio y después va a averiguar dónde tiene que ir a conseguirlo. Luego sigue evaluar, como en el ejemplo del local de indumentaria, dónde encontrar a tus clientes.

Así que ya sabés. No restes importancia a tu comunicación y tus diseños. Son los que dan a conocer tu marca y tu producto, y tienen que tener una estrategia de base como cualquier otro aspecto de tu negocio para que cumplan su misión con éxito.

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